
Tener una piscina limpia no es lo mismo que tener una piscina desinfectada. ¿Sabías que un agua cristalina puede albergar microorganismos invisibles si no se trata correctamente? Aprenderás los protocolos de desinfección avanzada para que el baño sea, ante todo, una experiencia segura para tu salud.
La desinfección no depende de echar mucho producto, sino de la precisión. Si los niveles no están equilibrados, cualquier desinfectante (cloro, bromo o sal) será inútil.
El pH es el factor más importante. Para que el cloro sea efectivo, el pH debe estar entre 7,2 y 7,6.
No te dejes engañar por el “olor a piscina”. Ese olor fuerte suele ser cloro combinado (cloraminas), que indica que el agua está sucia. Lo que buscamos es el cloro libre (el que realmente desinfecta), que debe mantenerse entre 1 y 3 ppm.
Además del cloro tradicional, existen alternativas de alta eficiencia que mejoran la calidad del baño:
La desinfección de piscinas no termina en el agua. El entorno es el mayor foco de contaminación cruzada. Es vital desinfectar con productos fungicidas y bactericidas las siguientes áreas:
Para reducir el uso de químicos agresivos, sigue estos pasos:
La desinfección profesional es la mezcla perfecta entre química precisa y una infraestructura en buen estado.
Confía en ImperFran, porque somos expertos en garantizar la estanqueidad total de tu piscina, evitando fugas de agua que desequilibren los niveles químicos y favorezcan la aparición de microorganismos en la estructura.